En medio de escenas de dolor y llanto de parientes y compañeros, el día de ayer sepultaron el cuerpo sin vida del suboficial PNP Félix Ernesto Quispe Rojas, asesinado a balazos por delincuentes en la ciudad de Juliaca.

En horas de la mañana, los policías rindieron honores en el patio de la comisaría Santa Rosa, salida a Puno, luego el féretro fue llevado al templo Santa Catalina donde se realizó la misa de cuerpo presente. En horas de la tarde, se dio paso al entierro en el cementerio Gloria Eterna de esta ciudad.

Cadena perpetua. Durante el entierro, los parientes del agente exigieron detención de todos los implicados en el crimen y cadena perpetua.
“Lo que pido es justicia, esos delincuentes sean detenidos pronto y se esclarezca todo, mi hermano tenía mucho futuro”, sostuvo Ignacia Quispe Rojas, una de las hermanas.

Ernesto era el último de 9 hermanos y el más querido por sus padres y demás parientes. “Todos hemos apoyado para que sea policía y sea soporte para mis padres, en su vejez. No voy a descansar hasta que exista justicia”, dijo.

El joven suboficial deja una hija de 3 años de edad. Como se sabe, luego de la muerte del policía, detuvieron a Paco Rolando Cachi Roque (44), quien era solicitado por la justicia por el delito de homicidio. Este individuo, que estaba dentro del Programa de Recompensas, tendría otras dos requisitorias por el delito de robo agravado.

Hasta ayer, el presunto delincuente, quien es uno de los sindicados sobre el crimen del suboficial, seguía internado en el hospital Carlos Monge Medrano, ya que presenta dos heridas de bala, al parecer luego del enfrentamiento con los custodios del orden. Las autoridades dijeron que esperan que se recupere para luego interrogar y detener a los demás compinches.

A través de las redes sociales, amigos, conocidos y colegas del efectivo abatido dieron muestras de solidaridad cristiana. El Ministerio del Interior también alcanzó sus condolencias.

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